Ella
Aqui va otro de Nitrogenada
Me miro al espejo y mi reflejo me indica, que luego de haberme emborrachado lo único que queda soy yo peor que el yo de ayer, me retumba la cabeza y mientras me visto me doy cuenta que ni lo de anoche, ni la chica que está dormida en la cama, me ayudaron a sentirme mejor, salgo del lugar sin dejar ninguna nota, no tengo ánimos de escribir, ni de aparentar sentimientos; el camino es largo, desolado y vuelvo a estar conmigo mismo, como lo estuve hace doce horas, hace ocho o hace una hora… De pronto siento su presencia, la veo y recuerdo que siempre la tendré a ella, que siempre está ahí conmigo, sé muy bien que ella no me dejará nunca, quien la deja soy yo….
Es gracioso, si lo llego a pensar detenidamente, siempre vuelvo con ella; no importa cuanto tiempo pasó, cuanta gente pasó, ni por cuanta gente pasé; ella me espera y aguarda porque sabe que volveré. Pero me asfixia saber que me vuelvo a quedar con ella, sobretodo al principio, se tiende a convertir en una situación insoportable.
Siempre se siente extraño el volverla a tener, sobretodo si regreso porque me rompieron el corazón; demoro en acostumbrarme… y cuando lo logro; y al parecer todo esta tranquilo; me aburro, me canso de ella y la vuelvo a dejar; por la primera persona que me despierte algún gusto, atracción; o un poco, o por lo menos algo de lo que sea que signifique “amor”.
Estoy caminando a casa, aunque sea a donde menos quiera ir, durante todo el camino ella me acompaña, sin decir palabra alguna, sólo se conforma con caminar a mi lado; tranquila, quieta, extrañamente apacible. Lamentablemente sé que al llegar a casa será peor, ella se apodera del lugar y es ahí donde me vuelve loco.
Decido no luchar más porqué el final siempre es el mismo y ahí me quedo, recostado junto a mi fiel compañera, cara a cara, como es que uno llega a tener un estado tan conocido y a la vez tan extraño, respiro profundo mientras escucho mis pensamientos que afloran cada vez más; ella me abraza y me toma diciendo, “Aquí estoy yo… disfrútame” así que tan sólo me dejo llevar, no queda alguna otra salida y me quedo con ella, con la tan extraña soledad…
Nitrogenada.



